El Iberostar Tenerife cae con orgullo ante el campeón Valencia Basket

El Iberostar Tenerife cayó con orgullo este domingo ante el campeón Valencia Basket (67-70). El grupo de Nenad Markovic opositó al triunfo con corazón y argumentos, especialmente en el segundo cuarto, e hizo sufrir lo suyo a los de Txus Vidorreta, ovacionado, como no podía ser de otra forma, igual que Aaron Doornekamp, en su vuelta a Tenerife. Sin embargo, los detalles decantaron la balanza del lado visitante en un choque donde el respetable acabó mostrando su descontento por la actuación arbitral.

 

En esa dinámica, con el partido en el alambre y pendiente de jugadas puntuales para resolverse de un lado o de otro, la afición local reclamó airadamente una falta de Davin White que supuso tres tiros libres para Vives (solo anotó uno) e hizo lo propio en una última acción, en la que los tinerfeños tuvieron balón para empatar. Hasta llegar ahí, el partido creció parejo y deparó un gran espectáculo por la intensidad exhibida por ambos bandos.

 

Fue Eric Green el primero en dejar su sello con un destacado primer cuarto; si bien el Iberostar Tenerife mejoró luego prestaciones conforme avanzaron los minutos. Con el estadounidense mejor sujeto camino del descanso, los anfitriones exhibieron su mejor versión. Apretaron atrás y movieron el balón con fluidez (12 asistencias al receso), amén de controlar bien el rebote.

 

El buen hacer de Tim Abromaitis y Mike Tobey, junto al respaldo de un Santiago Martín otra vez inmenso, llevaron en volandas al Canarias, que incluso amagó con abrir una buena brecha en el electrónico (37-30, 18’). Sofocó como pudo el Valencia la tormenta y luego ajustó piezas para tirar de su enorme arsenal de recursos a la vuelta del paso por vestuarios.

 

La envergadura de Tibor Pleiss hizo daño tras el intermedio e igualó las fuerzas, pero el grupo de Markovic no le perdía la cara al partido. Jugaban con desparajo los tinerfeños y solo una concatenación de errores, incluidos dos contraataques no resueltos, mediado el último cuarto les sacaron un poco de ritmo (58-63, tras triple de Dubjlevic). Y eso, ante un plantillón como el taronja, suele ser castigado, como así ocurrió. Pese a todo, tuvieron orgullo y agallas los aurinegros para forzar un final igualado, coincidiendo con varias acciones de mérito de Ponitka y con el bloque entero dejándose la piel en defensa.

 

Sin embargo, en el último minuto, el Valencia aguantó las embestidas locales. Vives puso el 65-70 desde el 4,60, tras una protestada personal. Mateusz redujo luego distancias de nuevo (67-70) y los canaristas dispusieron incluso de una última acción para forzar la prórroga. Los árbitros no consideraron falta en la acción sobre San Miguel y Van Rossom, a cuatro segundos del cierre, sacó el balón de atrás pisando la línea de fondo, circunstancia tampoco señalada por los colegiados. Ahí se esfumaron ya del todo las esperanzas de un equipo, el Iberostar Tenerife, que pese a todo vendió muy cara su derrota.

 

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