Fin a una temporada histórica

El Iberostar Tenerife echó el cierre este domingo a una campaña histórica, tras caer en el tercer y definitivo partido de su serie de cuartos de final ante el potente Unicaja de Málaga (71-61). Un mal día en el triple (8/34), el Factor Carpena y la profundidad de banquillo de los andaluces pudieron más que el corazón y el tremendo esfuerzo de un equipo, el aurinegro, que pese a todo concluye una temporada inolvidable, en la que acumuló méritos varios en todos los frentes.


El título continental en la Basketball Champions League, el quinto puesto en la fase regular con récord de victorias de por medio (22); y la clasificación para la Copa del Rey y los playoff por el título, primer triunfo histórico incluido en una eliminatoria de cuartos, pesan mucho más que el sinsabor de haber salido hoy derrotados de Málaga.


Un 11-0 camino del descanso puso cuesta arriba el partido (33-17, min. 16), pero el Canarias nunca se dio por rendido y peleó hasta el último resuello por forzar un epílogo más apretado. Nació el desafío con mucha tensión por ambos bandos y con el ruidoso público del Carpena tratando de hacer valer desde el minuto cero el factor cancha para espolear a los suyos e intimidar a los tinerfeños.


Por ahí y a pesar del 4-5 inicial, el grupo de Joan Plaza comenzó a desnivelar la balanza a su favor, cerrando bien el rebote y poniendo muy alto el listón físico atrás, con muchas manos e intensidad para ir menguando los porcentajes de acierto de un Iberostar Tenerife que a pesar de tratar de mover bien el balón no lograba anotar con fluidez. El desacierto en el triple (1/8, al cierre del primer cuarto) acabó por extenderse y ofuscar por momentos a los aurinegros, que vieron como varios intentos se salían del aro con sendas corbatas.


No ocurría lo mismo en el ataque de los anfitriones, que aprovecharon el oficio de Suárez y el talento de Nedovic para abrir una brecha significativa (33-17). Sin embargo, el Iberostar Tenerife no se rindió y estrechó el cerco antes de la pausa con un parcial de 0-7 (35-26, min. 20). Tras el paso por vestuarios, el guión siguió beneficiando a los locales, que contestaron con determinación cualquier intento visitante de remontada. Así, tras un triple de Kirksay para el 41-35, llegaron dos aciertos consecutivos desde más allá del 6,75 de Díez y Lafayette.


Incluso después de ir 14 abajo (60-46), la historia se repetiría más adelante, cuando el corazón de los tinerfeños por no entregar la toalla, forzaría nuevos amagos de apretar el tanteo. Un buen arreón de Rodrigo San Miguel y las conexiones con Bogris llegaron a reducir la renta local hasta los siete puntos, con tres minutos por jugarse (63-56) y un triple errado de Kirksay que pudo sembrar del todo la incertidumbre en un Carpena volcado con los suyos.


La respuesta del Unicaja, otros dos triples de Díez y Nedovic, acabó por sentenciar ya la contienda de este domingo y el billete a semifinales del equipo andaluz; circunstancia que no empaña en absoluto una temporada inolvidable del Iberostar Tenerife, que se ganó la admiración de todos superando desafío tras desafío. El curso que viene, más.


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