El Iberostar Tenerife tumba al potente Barça y da un paso de gigante para el playoff

Otra noche histórica en el Santiago Martín. El Iberostar Tenerife tumbó este domingo al potente FC Barcelona (86-81) para dar un paso de gigante de cara a su sueño de jugar las series finales por el título. Un primer acto de libro (46-32) y un ejercicio de resistencia y carácter, cuando más apretó el conjunto azulgrana en busca de la reacción, sellaron la decimoséptima alegría del curso de los aurinegros, que se aferran a la octava posición, la última que da opción a jugar los playoffs, con un triunfo de distancia sobre el noveno.

 

El grupo de Fotis Katsikaris volvió a sacar el máximo crédito a una excelente faena coral (cinco jugadores en dobles dígitos de valoración y 27 asistencias) para imponerse, por cuarta vez consecutiva al actual campeón de la Copa del Rey. La fortaleza como bloque de los tinerfeños y el aliento incansable de la grada, especialmente en los minutos más delicados, junto con las oportunas apariciones de Kostas Vasileiadis, superaron a un Barça plagado de figuras.

 

El partido nació del lado canarista, a medida que Tim Abromaitis y Mike Tobey le ganaban la batalla interior a sus pares azulgranas. Los dos estadounidenses anotaron 17 de los 21 puntos aurinegros en el primer cuarto (21-16) a base de aprovechar la notable circulación de balón de los locales, liderados por un excelso San Miguel. El maño (siete asistencias al descanso y once al final para alcanzar su tope histórico en la ACB), llevó el partido al territorio que más le convenía a su equipo.

 

El buen hacer atrás de los laguneros les dio alas en ataque, hasta el punto de que el grupo de Katsikaris no paró de sumar argumentos para la causa. La destacada irrupción del rookie Tai Odiase desde el banquillo (seis puntos sin fallo y un tapón para la videoteca) y el acierto desde más allá del 6,75 de Vasileiadis, con tres triples en el segundo cuarto para cimentar un parcial de 10-0, dispararon a los anfitriones en el electrónico (46-29, min. 19).

 

Fue a la vuelta de pausa cuando el Barça, herido en su orgullo, buscó la reacción intentando imponer el enorme talento que atesora su plantilla. Tres latigazos de Heurtel desde el triple en apenas dos minutos y medio supusieron el primer aviso significativo. El caso es que el Canarias se mantuvo firme en su propósito y sobrevivió con cabeza y coraje a los arreones visitantes. Por ahí, el Iberostar Tenerife se mantenía en torno a la decena de ventaja (66-56, min. 29); si bien el grupo de Pesic tenía aún más pólvora para apretar el partido.

 

Dos triples consecutivos de Pau Ribas casi al inicio del último cuarto estrecharon el cerco hasta el 68-65. Respondió entonces el Canarias con la verticalidad de Ponitka y un 4-0 de por medio. Vivía el cuadro insular sus minutos de mayor agobio, aunque entre el apoyo de una afición totalmente volcada y dos triples oportunos de San Miguel (75-68) y Bassas (78-71), el conjunto tinerfeño cogía aire y confianza camino de un epílogo de lo más intenso.

 

Hasta el 78-76 apretó el Barça Lassa, tras un 2+1 de Tomic. Fue entonces cuando la clase de Vasileiadis volvó a salir al rescate. Cinco puntos seguidos del griego allanaron ya casi del todo la victoria canarista (83-76) ante un rival que lo intentó con un último acercamiento, con triple de Ribas (83-79), insuficiente para detener a un Iberostar Tenerife ya iba lanzado. Un mate de Ponitka a pocos segundos del final ponía la guinda a otra victoria histórica de los aurinegros, forjada desde la fe en superar cualquier imposible.

 

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